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Archive for 28 diciembre 2010



Título: “Pony Express”.
Autor: Marcial Lafuente Estefanía.
Editorial: Bruguera.
Colección: Salvaje Texas.
Nº: 748.
de páginas: 127.
Fecha de publicación: agosto, 1970.
Precio original: 10 ptas.

Argumento:

Un hombre es derribado de la silla de su caballo y se ve obligado a huir herido. Abandona la bolsa del servicio de correos del Pony Express que lleva consigo pero conserva la valiosa documentación que se ha comprometido a llevar hasta su destino. Hal, pues ese es su nombre, es recogido y cuidado por Ana y su hija Bess, aunque será la buena de Etty, amiga de estas, quien le oculte en una cabaña propiedad de su padre a pesar de sospechar que el herido es un peligroso pistolero que anda por la zona y que ha sido acusado de matar al correo del Pony Express.

Pronto Hal Red se irá recuperando y convencerá a Etty de sus buenas intenciones. Le demostrará que no es otro que el correo desaparecido y, muy a su pesar, deberá dejarla para proseguir su viaje. Un viaje del que espera volver porque los jóvenes se han enamorado durante todo este tiempo.

Hal es perseguido a lo largo de su viaje por los pistoleros que le hirieron y que él vincula a Henderson, un abogado amigo del padre de Etty que, para más inri, la pretende. El viaje de Hal no estará exento de peligros, ya que además de perseguido se irá encontrando con hombres con malas pulgas a lo largo de todo su recorrido y él, aun intentando no verter sangre, habrá de demostrar su valía como pistolero si no quiere perecer en el intento de alcanzar San Francisco, el destino del paquete que porta.

Opinión personal:

Podría resultar curioso a quien se acerque por aquí tras casi dos años de presencia en la red que no hubiese hasta la fecha ninguna reseña del que, posiblemente, es el más popular autor de bolsilibros del Oeste, Marcial Lafuente Estefanía. Lo cierto es que de la niñez me venía el recuerdo de alguno de sus libros, leídos de entre los que mi abuelo o mi padre tenían de cuando en cuando por casa, antes de que fueran intercambiados por otros en el quiosco de turno.  No se trataba de un mal recuerdo, qué duda cabe, pero sí que incluía a un Lafuente Estefanía demasiado ampuloso en sus descripciones, que no me llegaba a convencer tanto como un Silver Kane o un Keith Luger en lo que a westerns se refiere.

Así, aunque en casa tengo alguna de sus novelas heredadas de aquella época, hasta ahora no me había decidido a volver a leer al autor. Sin embargo, me alegro de haberlo hecho. Su “Pony Express” me ha gustado mucho, aunque el final es rematadamente absurdo (después de 127 páginas contando las aventuras y desventuras de Hal, qué menos que cerrarlas como merecían), y es por ello, porque a pesar de sus descripciones peculiares y situaciones imposibles la lectura me ha divertido muchísimo, que he decidido darle una calificación alta.

Valoración: *****

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    (Cubierta: Antonio Bernal)

    Título: Se matan mujeres por poco precio.
    Autor: Keith Luger.
    Editorial: Bruguera.
    Colección: Punto rojo.
    Nº: 330.
    de páginas: 127.
    Fecha de publicación: septiembre, 1968.
    Precio original: 9 ptas.

    Argumento:

    Para Robert Leigh o Howard Freeman el matrimonio supuso el fin de sus expectativas profesionales. Escritor de talento el primero, cineasta en potencia el segundo, la llamada del misterioso señor Smith ofreciéndoles sus servicios les pone en un brete. ¿Qué ocurriría si pudieran encargar el asesinato de sus esposas, mujeres de recursos que les someten a su voluntad y les impidieron llegar tan alto como esperaban? La oscura organización regentada por Smith les ofrece completa impunidad sobre los crímenes y la oportunidad de heredar jugosas cantidades de libras a cambio de apenas un 10% del total. ¿Cómo resistirse a ello?

    Alan Crawford, investigador privado, recibirá la llamada de uno de estos maridos tentados por la organización. El dilema sobre si creer tan extraña historia o no se resuelve con prontitud al llevar bastante tiempo sin trabajar. Y un trabajo, pardiez, es un trabajo por raro que resulte. Lo que no sabe es que su vida correrá graves peligros a partir de entonces.

    Opinión personal:

    Keith Luger nos regala una excelente y amena historia que se deja leer con ganas y deseo de saber cómo terminarán las aventuras de Crawford, nuestro héroe. El argumento me recordó en un primer momento a la novela de Jack London Asesinatos, S.L., aunque el enfoque de Luger resulta forzosamente bondadoso (hay que recordar esa imposición de Bruguera y otros editores de la época por la cual las historias debían tener un final feliz) y el desenlace tiene algo de Deus ex machina, lo que no es óbice para que la novela sea, como digo, de lo más recomendable.

    Valoración: *****

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    (Cubierta: Prieto – Ag. Norma)

    Título: El sótano.
    Autor: Alan Parker.
    Editorial: Editorial Delta (Ediciones Forum).
    Colección: Serie Terror – Thanatos.
    Nº: 3.
    de páginas: 94.
    Fecha de publicación: octubre, 1984.
    Precio original: 75  ptas.

    Argumento:

    Jack Morgan, más conocido por el sobre nombre de “Mágicus”, es un ventrílocuo e ilusionista venido a menos que es contratado, en las postrimerías de su vida profesional, para divertir a los niños en la fiesta de cumpleaños del jovencito Dick. Morgan, que siempre trabajó con niños ya que estos supusieron la motivación y fin de su carrera profesional, no quiere ni puede dejar pasar esa oportunidad, ya que lleva meses sin trabajar.

    Llegado al cumpleaños, sin embargo, gastará una broma al pequeño Freddy, de 9 años, compañero de colegio del homenajeado Dick, al presentar ante él a sus muñecos como seres vivos capaces de hablar mientras Dick tapa la boca de “Mágicus”. Freddy, herido en su infantil orgullo, planeará una venganza en la que incluirá a sus compañeros Alan, George y Mike, que asistieron también a la fiesta de cumpleaños.

    Tras estudiar los hábitos de “Mágicus”, Freddy y sus amigos se introducen en la casa del viejo artista y destrozan los muñecos de estos. Pero deberán pagar por su acción, ya que el señor Morgan les “cazará” en plena acción y planificará para ellos una larga estancia en su sótano, llevado por la locura a una espiral de violencia y muerte.

    Las pesquisas de la policía iniciadas por el agente Billy continuarán diez años después en manos de Mónica y Sabrina, dos jóvenes y prometedoras policías, con un incierto resultado.

    Opinión personal:

    Cuando me encontré, entre otros, con este bolsilibro en una querida librería malagueña, me llamó la atención al pertenecer a Ediciones Forum, que conocía de mi infancia por  diversas ediciones de quiosco de revistas pulp y de misterio, como Isaac Asimov Magazine o Alfred Hitchcock Magazine, así que decidí llevarlo conmigo.

    Lo cierto es que al comenzar a leerlo me vino a la mente una historia de terror para adolescentes, un poco en la línea de Creepshow, pero pronto confirmé mi error al encontrarme con el toque erótico tan habitual del terror (especialmente en la época del libro)  y un alto grado de violencia en todos los sentidos.

    La historia, si bien no se desenvuelve con total credibilidad, no deja de resultar amena, y algo que me ha gustado especialmente es que no guarda más puntos en común con otros bolsilibros del género (especialmente de los publicados por Bruguera en su Serie Terror) que los ya reseñados. Por lo demás, los personajes se desenvuelven de un modo original, sin encontrarnos con el típico hombre aguerrido capaz de enfrentarse al malvado “Mágicus” o la joven atractiva que requiere de aquel para su protección.

    Algo que ha llamado poderosamente mi atención ha sido las similitudes entre la historia y las de esos otros “monstruos”, ahora reales, que han escandalizado a la opinión pública en los últimos años. Hablo de Fritzl, el “monstruo de Amstetten”, o de Eleuterio Soria, que repitió un caso similar recientemente en Argentina, por ejemplo.

    Estos son algunos de los aspectos que han salvado al libro, a mi parecer, por lo que finalmente he optado por otorgarle la siguiente…

    Valoración: *****

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    (Cubierta: Desilo)

    Título: Los muertos lo pasaron en grande.
    Autor: Silver Kane.
    Editorial: Bruguera.
    Colección: Servicio Secreto
    Nº: 1322.
    de páginas: 96.
    Fecha de publicación: diciembre, 1975.
    Precio original: 40  ptas (vuelto a marcar).

    Argumento:

    Cuando Clark Madison recibe la orden de última hora de cambiar el destino de su misión a África, intercambiándose con la de su compañero Nikky Palermo, no podía imaginar que se vería implicado en  un caso de tráfico de mujeres y enfrentándose al poder y la corrupción de los grandes jeques del petróleo. Nada más llegar al hotel Djibouti, donde esperaba encontrarse con una chica que había conocido Palermo y que, al no poder acudir a la cita por el cambio de misión, debía proteger, contempla  el “vuelo” de un hombre desde uno de los pisos del hotel hasta la terraza, junto a la piscina, donde encuentra la muerte. Despierto su instinto de asesino, Madison se dispondrá a investigar el extraño “suicidio” que le llevará ante las puertas de la muerte. Pero Clark no se arredrará ante esta vieja conocida suya…

    Opinión personal:

    Estamos ante una de las más divertidas novelas de Silver Kane que me he echado a la cara en mi faceta de bolsilector. El desparpajo con el que nos cuenta las aventuras de Clark Madison, una especie de híbrido entre 007 y Harry “el sucio” nos contagia desde el primer momento una enorme simpatía hacia el protagonista y un deseo irrefrenable de continuar con una historia que está plagada de momentos y frases inolvidables. Tanto es así que no he podido resistirme y voy a recuperar aquí algunos de ellos, sin que afecte a la lectura para cualquiera que desee acercarse a la novela ni desvele nada del argumento de la misma. Además, son tantos los momentos gloriosos que tiene este bolsilibro que habría que reproducirlo por completo para hacerle justicia. Ahí van dos de ellos.

    El árabe que mascaba haschís tuvo motivos para pensar que aquel aguijón le había llegado hasta el estómago después de atravesar todo el bajo vientre. El terrible dolor le hizo lanzar un alarido que a la fuerza hubo de oírse en todo el hotel.
    Aun así, hubiera podido salvar la vida.
    Al fin y al cabo, el golpe no era tan grave. Un par de meses caminando con las piernas arqueadas y sin poder sentarse. Total, nada. Pero el fulano quiso disparar otra vez. Se puso tonto. Se le ocurrió pensar que, puesto que había liquidado a un hombre aquella mañana, podía liquidar a otro.
    Lástima de ocurrencia.
    Clark le puse una mano en el bajo vientre.
    El dolor y el aullido se reprodujeron.
    Lo levantó a plomo.
    Más aullidos.
    Lástima que el fulano aún insistiera en disparar.
    Clark tomó impulso.
    Lo lanzó como un lanzador de peso se deshace del paquete. Lo vio volar meteóricamente hacia la ventana.
    ¡Qué gran vista la que se distinguía desde el octavo piso!
    Lástima que fuera tan breve.

    En definitiva, si los muertos lo pasaron en grande en esta novela, no les digo a ustedes los lectores.

    Uno de ellos se acercó sin mirar siquiera.
    -¿Todo bien? -preguntó.
    -Para mí, sí – dijo Clark-. Para ti, no lo sé.
    Y le clavó el cañón del “Magnum” en el bajo vientre.
    Es una caricia que no le gusta a nadie. Si quiere, puede usted probar con sus mejores amigos. Los perderá en seguida.

    Feliz lectura bolsilibresca.

    Valoración: *****

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